no hay palabras

En el atardecer la luz es mucho más brillante, casi es mágica. La luz que rodea la vida y las nubes se pone de color rosa y los naranjas incendiados del sol se funden con rojos y dorados y líneas blancas y azules que comienzan a desaparecer. Este cuadro de colores cambiante y fuerte nos entrega muchas veces reflexiones que parecen proceder de conexiones mágicas con el cosmos, o simplemente, de la serenidad y la paz mental que fue posible alcanzar en ese momento.

Como el atardecer es la vida a los cuarenta, es ese revoltijo de colores y pasiones, de luces y certezas que va llenando cada uno de nuestros actos.

Para tomar una cosa nueva debemos abrir las manos y soltar aquéllo que hemos agarrado antes, es difícil aceptar que nuestras manos son finitas y que les falta fuerza y tamaño para agarrarlo todo; yo he abierto mis manos y se me ha ido escurriendo poco a poco el trabajo que hacía cada miércoles en mi pequeñísimo salon. Abrí las manos y el viento entrometido se encargó de hacer volandas con mis horas de regocijo y de atención. Hoy estoy de luto yo también.

Hasta un par de años yo era un torbellino, un gran cono de viento poderoso que cruzaba las laderas del mundo con fuerza y con pasión, ahora el torbellino ha descendido , se ha enfriado y trata de ser brisa suave que acompañe la siesta de los niños y de las vidas en flor. Quiero ser suave para rozar el mundo imperceptiblemente. Quiero ser amable con los ojos que me topo cada mañana en el espejo, así, sin torbellinos que se agiten y me impulse, antes bien la pura luz de la mañana que se augura en el fuerte atardecer. Y tambiés estoy de luto porque sin la fuerza del torbellino a veces no me movilizo, me quedo detenida frente al teatro del mundo y me niego a jugar ni una obra más. Entonces el viento me envuelve en esa certeza silencio de no poder ya nunca ser parte de esto o de aquéllo o de lo que sea más.

En este atardecer percibo que mi vida se acomoda en un orden que nunca me imaginé, pero la luz dorada y roja de las nubes me inunda las ventanas. No hay palabras.

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Acerca de Alba and the crazyscientist

Me gusta escribir, siempre escribo... pedacitos de papel al aire... que usualmente contienen las más variadas y bizarras experiencias de mi relación con el científico loco... and just to honour my beloved friend Naomi who, becoming a tool of the crazy scientist (I wonder if she knew), push me softly into the Blog Era, I will translate this absurd profile status: I like writing, I always write, little papers in the wind that usually have the most bizarre and various experiences of my relationship with the crazy scientist...
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