sin salvavidas…

He dejado la pluma de lado, adormecida mientras la vida me lleva a toda velocidad, o mientras yo voy a toda velocidad por la vida. Desde mi cama miro de reojo hacia la pluma, avergonzada repienso las miles de frases y situaciones que ameritaron un escrito en el último año, busco concienzudamente las palabras para unirlas en un collar y no logro encontrarlas, las hay altisonantes y aburridas, demasiadas descripciones, muchas referencias a mi misma y mis pequeño y repetitivo mucndo emocional, así que me despido del intento y asomo la cabeza a la ventana, salgamos, hay tanto por hacer.

Cuando escribes como terapia, las palabras son tu salvavidas; hace casi un año que no escribo nada y que me siento ajena a la belleza de la narrativa cotidiana que tanto amo. Me pregunto sobre el origen de la fuerte indiferencia o de la parálisis redactora y mis ojos solo pueden ver una niebla que desemboca en recuerdos añejos y situaciones inconexas. Soledad y vacío.

Estoy demasiado ocupada jugando a estar ocupada, no he dejado espacios para la escritura lúdica y seductora, me he encerrado en el discurso para conseguir patrocinadores, en los encuentros concertados , en el orden y la planeación, actividades puramente adultas que van secando la mirada y la gana de narrar.

Aunque también, para ser honesta, me he vuelto aficionada a los ratos de silencio, a los juegos de mesa con mis hijos y las largas caminatas matutinas por el bosque cerca de mi hogar. No encuentro placer en narrar cosas que a naie le interesan, los amigos están lejos, los cercanos viven vidas de hoy y de prisa sana en esta bella ciudad; postales de un pasado en común, fotos blanco y negro amontonadas bajo mi cama, algunas notas que he guardado celosamente en un cajón. Y la vida se me va llenando de vacíos desde que he depositado una flor en tu sepulcro mamá. Ayer ha muerto alguien más de mi sange y yo por un momento no podía respirar, pensar en su dolor de muerte, en el fuego ardiend, en el terror que tuvo que sentir. Ese terror de saltar al vacío cuando uno se había levantado sabiendo que este era solo un día más. Ha dejado a dos hijas, y no la dejo de pensar.

Y la luz, por otra parte, me persigue. Me cierra los vacíos y me sana las oscuridades sin previo aviso, no hay heridas supurantes que resistan la fuerza de la luz, ni siquiera la rabia que me llega de quién sabe donde, esa se me va. Los espejos me regresan una cara sonriente, mis hijos me atraviesan la piel en un segundo, las nubes de los cielos estructurados se elevan imponentes frente a mí.

Es que la vida es este mosaico que no deja de asombrarme, la vida es este río que fluye sin moverse, que me marca las orillas y me cambia los recuerdos; la vida es esa inmensa alberca a la que yo salto sin mirar, en pleno aire antes de golpear al agua, a ciegas tiento mi cintura y veo que no traigo salvavidas pa’ flotar…vaya, que no sé nadar. Esa es la vida que me toma y me hace suya cuando estoy inerte junto al mar. Y las tristezas, los olvidos, los logros y los miedos no tienen la menor importancia, son las olas que se mecen las que me traen alegría y seguridad.

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Acerca de Alba and the crazyscientist

Me gusta escribir, siempre escribo... pedacitos de papel al aire... que usualmente contienen las más variadas y bizarras experiencias de mi relación con el científico loco... and just to honour my beloved friend Naomi who, becoming a tool of the crazy scientist (I wonder if she knew), push me softly into the Blog Era, I will translate this absurd profile status: I like writing, I always write, little papers in the wind that usually have the most bizarre and various experiences of my relationship with the crazy scientist...
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2 respuestas a sin salvavidas…

  1. Betty Guignard dijo:

    No dejes de escribir Alba, lo haces maravillosamente bien y pones palabras a mis experiencias y sentimientos que yo como exilada también podría utilizar pero que se me escapan. Gracias por estar ahí. Por favor sigue, nos haces falta a muchos.

  2. sandrafernandez dijo:

    Hola Sapita,
    Siempre leo lo que escribís y me gusta mucho.
    Creo que si nadie escribiera no habría libros, por favor, seguí escribiendo.
    Como terapia, como compañía, como pasatiempo… como quieras.
    Llevo una libretita en la riñonera y cuando escribo algo, me siento feliz. Después amorosamente lo paso a un cuadernito o al acompu y me gusta reconocerme en las letras. Escribo para mi, con el sueño de publicar algún día un librito y aportar a los libros que tanto amo leer y me ayudan a atravesar la difícil vida de todos los días.
    Descubrí hace poco tiempo que no a todo el mundo le sale escribir, de hecho, somos pocos los que amamos escribir… muy pocos.
    Uno no se hace millonario escribiendo pero sin escritores los lectores nos morimos de pena y de ignorancia.
    Abrazote y besos.
    Pajarita Brillantina

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